A la Hna. Maria Clara. Madrid, 7.VI.1936.
¡Viva + Jesús!
De nuestro Primer Monasterio de Madrid
a 7 de Junio 1936
Amadísima Hermana María Clara: Recibí la suya del 26 de Abril que por cierto no merecía tener tanto tiempo sin contestación pues me mandaba muchos detalles que me consolaron mucho. Quise escribir antes, pero ya sabe lo que pasa aquí, que si no es Pedro es Juan y siempre hay algo que nos impide tomar la pluma en la mano; y el día que empezamos nos interrumpen cincuenta y cinco veces y para cuando terminamos ya estamos pesarosas de haber empezado.
Hoy pues, la fiesta de la Sma. Trinidad , después de recibir a nuestro tres Divinos Huéspedes en la mejor habitación de mi casa y después de pasar las primeras horas del día en su dulcísima compañía, le he pedido a cada uno una cosa: al Padre, que con su poder vaya criando corazones nuevos pues los viejos no saben corresponder a su paternal amor; unos, porque no le conocen y ¡otros le conocen para ofenderle!...
Al Hijo le he pedido que con su sabiduría ponga remedio a tantos males que hay en el mundo entero y en especial en nuestra Patria.
Y al Espíritu Santo le he pedido, como consolador y santificador de las almas, que venga a consolar y a santificar a todas las almas de la tierra y espacialísimamente a las de nuestro Instituto; y que les inspire a todas ellas una constante devoción a la amabilísima y siempre adorable Trinidad.
Y después de todo, esto se me ha ocurrido pasar un ratito con vuestra caridad, pues desde hace tanto tiempo estamos incomunicadas, o mejor dicho, sin poder comunicar nuestros pequeños secretos como lo hacíamos en otros tiempos.
¿Se acuerda vuestra caridad de cuando éramos jovencitas teníamos que consultar todo desde las cosas más importantes hasta cómo teníamos que matar una pulga? ¿Ó cogiéndola por la patita derecha o por la izquierda? ¡Quién nos hubiera dicho que teníamos que estar así y tan tranquilas haciendo algunas veces lo que nos mandan, y otras veces lo que nos parece!... Porque aquí hay que decir la verdad: no hacemos más que eso...
¿Cómo anda vuestra caridad de fervor? Yo no siento ninguno, al menos sensible, pero sí deseos de vivir unida a la Santísima voluntad de Dios, procurando estar contenta con lo que Él dispone y así siento dentro de mí un no sé qué, que me hace decir: ¡qué feliz soy!
Bueno, le diría muchas cosas, pero dejaremos para otra ocasión.
Dígale a Nuestra amadísima Maestra que le hemos escrito las dos; a ver si las ha recibido: y al poco de salir el correo, llamó su sobrina preguntándonos las noticias de Navarra, que desde hace tiempo que están sin recibir carta suya y que escriba pronto, que todos están bien. Dígale también a Nuestra Hermana María Josefa que ayer vino su sobrina María con la misma queja; o se pierden cartas o no escriben. Nos dijo que todos estábamos bien.
En lo demás ¿qué quiere que le diga? La enferma ha pasado dos días bastante grave y creíamos que tendríamos que salir para velar, pero en medio de la gravedad parece que está algo mejor pero los especialistas de esta enfermedad opinan que no sale de esta semana. Casi estamos deseando al ver tanto sufrir pero ¡buena nos espera si se nos muere!
Pida mucho para que el Señor nos coda confesadas.
Un abrazo apretado a esas amadísimas Hermanas Y a su compañera dos. Vuestra caridad reciba el que en el Corazón de Jesús le de su más humilde e indigna hermana y sierva en Nuestro Señor
Sor María Engracia de la Visitación de Santa María
D.S.B.
Oración manuscrita a Ntra. Dulcísima Reina y Madre la Santísima Virgen de los Desamparados 1929
Viva + Jesús
A nuestra dulcísima Reina y Madre, la Santísima Virgen de los Desamparados
Madre mía de los Desamparados, en este día de tanto regocijo y de tanta fiesta, ilumina mi entendimiento para que en verso o en prosa, pueda decirte alguna cosa.
Virgen María, Madre de Dios. Abogada y fiel protectora de los Desamparados, a tus plantas me acojo, guárdame siempre, porque bajo tu amparo, dichosa y feliz Seré siempre.
¡Viva, viva nuestra Reina la Virgen de los Desamparados!, ¡y que esta Dulce madre nos cobije Bajo su Manto!
Hermosa estrella, brillante Faro, acoge benigna a los que lejos de ti viven apartados, pues todos queremos vivir bajo tu amparo.
Maria Inés
Poesía a la Santísima Virgen Reina de los Apóstoles
(autógrafo encontrado en septiembre de 2006 )
Madre, cuando se abrase
Mi ser entero
En ese amor divino
Por el que muero
No dejes que tranquila
Quede mi alma
Gozando ella tan sólo
De dulce calma
Sino que enamorada
De mi Señor
Busque miles de almas
Para su amor
¡Dame un alma de apóstol!
Puedes si quieres
Tú que de los Apóstoles
La Reina eres.
Haz tú que yo en mi humilde
vida escondida
Me inmole por las almas
De día en día
Que con los ojos fijos
En mi Jesús
¡Por su gloria y las almas
Viva eso en la cruz!
Que oculta, silenciosa
Y anonadada
Cual la hostia que recibo
Cada mañana
Tan sólo Jesús sepa
Que cada día
Me inmole por las almas
Con alegría!
Dame un alma de Apóstol
Puedes si quieres
Tú que de los Apóstoles
La Reina eres!
D.S.B.
Viva +Jesús
Poesía y leyes de un "Reinado" (fiesta de Reyes)
manuscrita por la Beata Teresa María Cavestany
(Habla la Virgen )
Aquí vengo yo también,
Vuestra Madre y vuestra Reina,
A daros leyes de paz
Y a presidir vuestra fiesta.
De fijo que me esperabais
No podía yo faltar;
Que una Madre entre sus hijas
Halla su mejor lugar
Y soy ¡tan Madre vuestra!
¡os amo tanto, hijas mías!
Si conocierais mi amor
Jamás tristes estaríais
Solícita voy siguiendo
Vuestra vida paso a paso.
Si sufrís, si trabajáis,
Yo estoy siempre a vuestro lado
No lo olvidéis, hijas mías,
Que es consuelo en el dolor
Tener al lado una Madre,
Que os mira con mucho amor.
Es dulce, la amarga pena,
Y el trabajo, no es pesado
Para quien puede decir:
Mi Madre está aquí, a mi lado.
Y es verdad consoladora
Que Yo a vuestro lado estoy,
No es un cuento del "Reinado"
No es una simple ficción.
Y esta es mi primera Ley,
Lo primero que os digo:
Que no os apartéis de Mí,
Que viváis siempre Conmigo.
Mas. no sólo vengo aquí
A daros todo mi amor,
Vengo también, hijas mías,
A hacer una petición.
Anhelo que me imitéis;
Me sigáis, día por día
Que viváis mi misma vida
Y que hagáis lo que Yo hacía
Al formar aquella Hostia
Para el ara de la cruz
Aquel manso Corderico,
Mi dulcísimo Jesús.
Sí, quiero que entre vosotras
Una hostia pura forméis,
Y cuando esté terminada
A Jesús la ofreceréis;
En esa noche bendita
En que El todo se nos dio
Presentadle vuestra hostia
En dulce cambio de amor,
Como holocausto amoroso,
Como hostia de expiación
Que atraiga sobre la tierra
Misericordia y perdón.
Contemplad cada mañana
Esa Hostia que recibís,
Estudiad sus perfecciones
Y sus virtudes sin fin:
Su caridad infinita,
Su encendidísimo amor;
Luego, practicad vosotras
Tanta divina lección.
Que es la suma y compendio
De inefable santidad;
Si el alma dócil aprende
Muy pronto santa será.
Una que copie amorosa
Las lecciones de humildad
Que Jesús en la Hostia santa,
Continuamente nos da.
Otra su blancura
De purísima azucena;
Otra su entrega amorosa;
Otra, su sumisión plena.
Otra, su vida escondida
Fuente de paz y alegría.
Otra, la dulzura inmensa
Con que se da cada día.
Otra, su paciencia santa,
Su vida de inmolación
Y ese darse siempre a todos
Con tan infinito amor.
Y el no quejarse de nada
Y la perfecta igualdad
Y el oculto sacrificio,
Y la inconmovible paz.
Mas. en vano intentaría,
Tanta virtud enumerar:
La perfección de una Hostia
Nunca se podrá agotar.
De esa Hostia os voy a dar
Una parte a cada una
Luego, todas las juntáis
Formando una hostia pura.
Mas, os pido que ninguna
Por tibieza o flojedad
Deje olvidada su parte
Y la hostia sin completar.
A una santidad perfecta
Sin duda habéis de llegar
Si "vida de Eucaristía"
Os proponéis imitar.
Que viváis, pues esa vida,
Os doy por segunda ley
Que la estudiéis cada día
Y que fieles, la imitéis
"Fidelidad a la gracia",
será la ley postrera
que os ayudará a cumplir
la segunda y la primera
Sólo me resta dejaros
Estos dulces que en el cielo
Hice Yo con mucho amor
Para este santo recreo.
Poesía atribuida a Hna. Teresa María
Cansada en el camino de la vida,
Sin casa, sin hogar,
En una roca solitaria y fría,
Senteme a descansar.
Qué sola estoy Dios mío, me decía,
iQué triste soledad!
Y en las rocas, el eco repetía
¡Qué triste soledad!
Fija siempre en el cielo la mirada,
Clamaba con dolor,
iQué triste, vivir Dios mío, desterrada
Lejos de Ti, Señor!
Lejos, lejos de Ti, fuente de vida,
Mi alma sedienta está,
Por eso, sin descanso, noche y día,
Te buscca sin cesar.
Y las aves que cruzaban el espacio,
Y la voz del silencio y soledad,
Parecían a una repetirme
"Muy cerca Dios está".
Y allá dentro, en lo interior del alma,
Creo esta voz oí,
Ese Dios a quien buscas y a quien llamas
Mira, que vive aquí.
Y las flores, y el aire y el murmullo,
Del arroyo que corrían cabe mí,
Sin cesar, sin cesar me repetían,
"Alma, Dios está en ti".
¿Es posible que el Dios tres veces Santo
En mí, quiera morar?
Es posible, que el Dios que es infinito,
se haya fijado en mí?
Y que yo le buscase lejos, lejos
Y le tenía aquí?
Entre truenos y relámpagos al pueblo
Hablabas ¡oh Señor!
Y para mí, en silencio, aquí en mi pecho
Tienes voces de amor!
Quiero escuchar tu voz tan dulce y suave
Quiero escuchar tu voz,
Y en medio de la niebla oscura y densa,
Fiarme de tu amor.
Y entre tanto que llegue el día claro,
Aquel día de luz,
que en pos del Corderito
y con las vírgenes,
Espero unir mi voz,
Oculta y escondido te venero,
quiero vivir de fe.
Con confianza de hija a Ti me entrego
En Ti descansaré.
Cansada en el camino de la vida
Creyendo sola estar,
A mi Dios solitario y escondido
al fin logré encontrar.
D. S. B.
(Autógrafo en una estampa a su hermano)
Que tu alma, como esa blanca palomita, viva acompañando
siempre a Jesús, que ¡está solo I y sea a imitación de es
divina Víctima eucarística, víctima de amor!; pero antes
de conseguir tan glorioso título hay que practicar una
gran fidelidad y acostumbrarse a hacer con alegría, los
pequeños sacrificios que a diario se presentan, hay
aprender a morir todos los días humilde y silenciosamente
en lo interior del corazón, hay que resignarse a
sentir cómo se escapa gota a gota la sangre del corazón
bajo la prensa de las contrariedades, penas y sacrificios
de cada momento.
Este es el martirio de amor a que debemos aspirar para llegar a ser víctimas de amor! que consuelen a la amorosísima sí
V+J
(Carta a su hermano el P. Juan Antonio Cavestany, S.I.)
Este sellito para que lo aproveches
Madrid 20 Junio 1936
Amadísimo Hermano y Padre:
Para que ésta te llegue bien a tiempo por San Juan no quiero desperdiciar un ratico que por casualidad me encuentro, en esta vida que llevamos... estamos cinco aquí donde solíamos estar 50! Por ahí puedes comprender cómo andaremos... pero procurando cumplir con paz y dulzura de corazón la santísima voluntad de Dios amándole con amor de sacrificio y de reparación.
Nuestra Respetable Madre ha estado aquí estos dos meses y medio que nosotras hemos pasado en Navarra y ahora para que Su Caridad se fuera con la Comunidad nos vinimos Nuestra Hermana Depuesta y yo.
Así que aquí me tienes en este inmenso desierto que es lo que parece esta Casa ahora -procurando como te decía antes dar a Dios de momento en momento lo que El va pidiendo y... como lo va pidiendo todo, todo se lo vamos dando, y unos ratillos cuesta un poco más, otros un poco menos, según El quiere, pues estoy convencida de que es El quien hace todo siempre. Como sé te gusta que te hable o escriba con el corazón en la mano te diré que estoy en paz y hasta siento contento muchas veces en la parte superior del alma, pero la inferior y este pobre corazón están bajo la opresión del sufrimiento como el cuero seco que se encoge bajo la acción del calor, pero me parece no tengo en el corazón más deseo que el de dar gusto a Dios y sin hacer caso de mi sufrimiento me consuelo repitiendo "que Dios es mi Dios" como decía Nuestra Santa Madre.
Creo que el alma religiosa verdadera esposa de un Dios crucificado debe encontrar su felicidad suprema, su gozo purísimo en sufrir por Dios y en amarle a El solo cuanto una criatura es capaz de amar aquí en la tierra. A veces la naturaleza quiere salir por algún lado, el corazón de carne siente alguna penilla... pues eso prueba que aún no ha llegado a la suprema purificación y tiene que purificarse más pues; ¡a ello Señor, aunque cueste! ¿No te parece? Esta soy en teoría y esto tengo en el alma, pero en la práctica me quedo bastante atrás. pide al Señor bendiga mis pobrecitos deseos.
Bueno, vamos ahora a San Juan. Pasaré el día contigo pidiendo a nuestro buen Jesús que El te diga y te dé cuanto bueno yo te deseo y te conceda la sobreabundancia de gracias que se necesita en estos tiempos para que el alma no decaiga ni se canse en medio de los trabajos y tribulaciones.
¡Cuánto me alegré de que volvieras a ver a nuestras buenísimas Hermanas y de que tu alma sintiera esa influencia de paz y bienestar espiritual y de mayores deseos de servir a Dios! eso es lo que los santos a su alrededor!
Tus hijas de Oronoz se quedaron con la pena de que viniéndome yo no irías tú por allí aunque tuvieras alguna ocasión y yo les dije que intercedería por ellas. Las haces verdadero bien, te lo digo para tu con suelo, particularmente a Hermana Ana Margarita a quien se ve adelantar por días, la que menos se aprovecha de todo lo bueno soy yo ¡qué pena! Si vieras cuánta falta me harías ahora, pero ya que no me puedes dar tus consejos, que no me falten tus santas oraciones que me hacen tanta falta y... hasta que Dios quiera.
Poco podré escribirte porque es casi imposible hacerlo dado la vida que llevamos, pero siempre viviré unida a ti en el Divino Corazón Sacramentado, que ha de ser nuestro refugio y fortaleza.
El 28 de mayo te recordé muchísimo, te repito que pidas por esta pobre de todo que tanto lo necesita sin saber como tú me dices de ti si todo es falta de virtud o exceso de pesas Si es lo primero, que el Señor, infinitamente bueno, quiera recibir al menos mi buena voluntad, si es lo 2º, que Él nos dé su gracia y... ¡cuánto Él quiera...!
Tu carta me hizo bien, me consoló... y me admiró. ¡Predicando en francés!... No pude recordar la máxima de nuestra Santa Hermana que yo misma te puse, ¿cuál era?
Toda tuya in C. J.
S.T.M. de la V. de Sta. M.
D.S.B.